Cómo elegir el gramaje del papel según la técnica
El gramaje no es un detalle menor: define si la pluma se desliza o si la tinta atraviesa la hoja. Repasamos qué buscar según lo que escribís, desde correcciones con lápiz hasta trazos con plumilla.
Estas notas nacieron de las mismas preguntas que aparecen en los talleres: qué papel aguanta la tinta, por qué un cuaderno se abre plano, cómo empezar a escribir sin esperar la idea perfecta. No son reseñas de producto ni recomendaciones de compra, sino apuntes de trabajo que siguen la línea editorial del proyecto.
El gramaje no es un detalle menor: define si la pluma se desliza o si la tinta atraviesa la hoja. Repasamos qué buscar según lo que escribís, desde correcciones con lápiz hasta trazos con plumilla.
Un cuaderno cosido a mano con hilo de lino resiste mejor el uso intensivo que uno pegado, sobre todo cuando se escribe cerca del centro de la página. Notas sobre encuadernación artesanal y qué mirar antes de sumar un cuaderno al taller.
Empezar por una imagen concreta suele funcionar mejor que empezar por una idea. Tres consignas simples para talleres de los sábados, sin preparación previa y con material concreto para leer en voz alta.
Oscurecen con el tiempo y exigen limpiar la punta después de cada sesión. Repasamos en qué papeles se comportan mejor y cuándo conviene otra tinta para lettering de trazos gruesos.
Conserva una textura irregular que da carácter al trazo y aguanta capas ligeras de aguada. También puede volver impredecible una caligrafía muy fina: contamos en qué casos rinde mejor.
Si el tema que buscás no está acá, en la página principal están las líneas generales del proyecto editorial y el catálogo completo.
Detrás de Stroke of My Pen hay un equipo que trabaja entre la edición, la encuadernación artesanal y la enseñanza de la escritura. No vas a encontrar acá biografías ni premios: nos interesa contar cómo se piensa cada decisión, porque de eso depende que un cuaderno aguante un taller entero o que una plumilla arruine una página a mitad de ejercicio.
El gramaje se elige según la técnica: 90 gramos como base razonable para tinta ferrogálica y correcciones con lápiz, papeles más pesados cuando hay aguada. Antes de fijar un cuaderno, probamos la misma plumilla en dos o tres papeles para ver cómo se comporta la punta.
Un cuaderno cosido a mano resiste mejor el uso intensivo que uno pegado, sobre todo cuando se escribe cerca del centro de la página. El hilo tiene que quedar tenso sin rigidez, y los cuadernillos alineados para que el bloque no se deforme con los años.
Las guías de narrativa breve y las plantillas de lettering están armadas para usarse en clase, no para quedar guardadas. Consignas que no exigen preparación previa y que dejan material concreto para leer en voz alta el mismo sábado.
Reunimos notas de encuadernación, pruebas de pluma y recomendaciones de gramaje según técnica. Es el tipo de detalle que suele resolverse a mano en un taller: qué punta conviene, cómo limpiar una plumilla después de usar tinta ferrogálica, cuándo el papel de algodón prensado en frío rinde mejor y cuándo no.
Si querés ver cómo se traduce esto en el catálogo, podés recorrer las propuestas de cuadernos y sets o pasar por los recursos de práctica y gramaje.
Stroke of My Pen no se arma desde un departamento de marketing, sino desde mesas de trabajo donde se prueba una plumilla antes de recomendarla y se corrige a mano antes de decidir un gramaje. En el proyecto confluyen tareas concretas: edición de guías de ejercicios para narrativa breve, encuadernación artesanal con costura francesa, dictado de talleres literarios los sábados y dibujo con tinta que exige hojas donde el trazo no traspase.
No publicamos biografías, años de oficio ni premios. Lo que sí podemos mostrar son los criterios con los que se elige cada material del catálogo, porque esos criterios son el verdadero equipo detrás de cada cuaderno.
Quien arma las consignas de narrativa breve prueba cada ejercicio en un cuaderno real antes de incluirlo. Si una propuesta no deja material concreto para leer en voz alta, no entra en la guía.
El trabajo de encuadernación define si un cuaderno se abre plano y resiste el uso intensivo. Se revisa la tensión del hilo, la alineación de los cuadernillos y el comportamiento del bloque con el tiempo.
Antes de recomendar una punta o una tinta ferrogálica se hacen pruebas de pluma sobre distintos papeles. Una punta flexible sobre papel rugoso se engancha; eso se nota escribiendo, no mirando fichas técnicas.
La experiencia de dictar talleres los sábados y corregir sobre la página marca qué se necesita: márgenes útiles, papel de 90 gramos que tolere lápiz y tinta, y cuadernos que aguanten volver sobre lo mismo.
Stroke of My Pen es un proyecto editorial con base en Buenos Aires: armamos un catálogo de cuadernos, caligrafía y escritura creativa pensado para talleres literarios, y detrás hay un grupo que edita, encuaderna y enseña a escribir a mano.
No publicamos biografías ni credenciales: lo que sostiene el proyecto son las tareas concretas. Quien corrige a mano decide qué gramaje aguanta una corrección con lápiz sin marcar el reverso. Quien dicta talleres los sábados prueba antes las consignas de narrativa breve para saber si dejan material legible en voz alta. Quien dibuja con plumilla revisa que la tinta ferrogálica no traspase la hoja y que el papel de algodón prensado en frío no arruine una línea fina. Esos criterios se discuten en conjunto antes de que un cuaderno entre al catálogo.
Trabajamos con costura francesa y papeles de 90 gramos como punto de partida razonable para tinta y lápiz, y anotamos cada prueba de pluma para saber qué combinación de punta, tinta y papel conviene según la técnica. Las guías de ejercicios, las plantillas de lettering y las notas de encuadernación artesanal salen de ese mismo lugar: uso real, no catálogo decorativo.
Detrás de Stroke of My Pen hay oficios que se cruzan: edición, encuadernación artesanal, caligrafía y taller literario. No publicamos biografías ni credenciales; sí contamos cómo se trabaja cada cuaderno que sale del catálogo.
El proyecto nació en Buenos Aires, alrededor de una mesa donde conviven cuadernos de tapa dura, blocs de práctica y frascos de tinta ferrogálica. Lo que se escribe a mano pide un soporte que aguante: papeles de 90 gramos, costura francesa, cuadernillos que se abren planos para que la pluma no tropiece con el lomo. Esa exigencia viene de quien corrige sobre el papel, de quien dicta talleres los sábados y de quien dibuja con plumilla y necesita que la tinta no traspase la hoja.
Los criterios de trabajo se repiten en cada decisión: probar la misma punta en distintos gramajes antes de fijar un cuaderno de taller, revisar cómo se comporta el trazo sobre papel de algodón prensado en frío, anotar qué tinta conviene según la técnica. Nada de eso se resuelve de una vez; se ajusta con cada prueba de pluma.
Selección de consignas para narrativa breve, orden de las plantillas de lettering y corrección de las notas que acompañan cada bloc de práctica.
Costura francesa, elección de gramaje según la técnica y control de cómo se abre el cuaderno cuando se escribe cerca del centro de la página.
Pruebas de plumilla, recomendaciones de puntas para cada tipo de letra y material pensado para las clases presenciales de los sábados.